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Profundidad estratégica: llevar la protección lejos del protegido

Ivan IvanovichIvan Ivanovich
Profundidad estratégica: llevar la protección lejos del protegido

Durante muchos años la Protección Ejecutiva ha sido identificada casi automáticamente con la protección de cerca.

Cuando pensamos en proteger a un ejecutivo, imaginamos agentes caminando junto a él, vehículos escolta siguiendo al automóvil principal y un dispositivo concentrado físicamente alrededor del protegido.

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Mientras más agentes, vehículos y armas vemos cerca del ejecutivo, aparentemente mayor es la seguridad.

Pero éste puede ser precisamente uno de los problemas de nuestra profesión.

La protección de cerca es necesaria, pero representa solamente la última parte de un sistema de Protección Ejecutiva.

Cuando prácticamente todos nuestros recursos se encuentran alrededor del protegido, todos se encuentran también en el mismo lugar y en el mismo momento.

Y si se produce un ataque, todos comienzan a trabajar cuando el ataque ya comenzó.

Esto significa que, aunque tengamos cuatro, seis o incluso más agentes, seguimos dependiendo fundamentalmente de la reacción.

El agresor selecciona el lugar, selecciona el momento, toma la iniciativa y nosotros tenemos que identificar lo que está ocurriendo, reaccionar y resolverlo en unos cuantos segundos.

Por esto necesitamos avanzar del concepto clásico de protección de cerca hacia un concepto mucho más amplio: la profundidad estratégica.

La idea es bastante sencilla: no concentrar toda nuestra capacidad de protección alrededor del ejecutivo, sino extenderla hacia afuera, tanto en el espacio como en el tiempo.

Porque un ataque no comienza cuando aparece el arma.

Antes existió búsqueda de información, observación, vigilancia, seguimiento, planeación y finalmente el posicionamiento de los agresores en algún punto desde donde pretenden atacar.

Si el ataque tiene profundidad, nuestra protección también debería tenerla.

Sin embargo, muchas veces hacemos exactamente lo contrario.

Mientras el delincuente puede estar trabajando semanas antes y kilómetros lejos del protegido, nosotros concentramos prácticamente todo nuestro dispositivo dentro de los últimos metros.

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Ésta es una enorme desventaja.

Pensemos simplemente en el vehículo escolta.

Tradicionalmente lo colocamos detrás del vehículo principal porque sentimos que de esta manera estamos protegiendo al ejecutivo.

Pero si adelante existe una costura o un punto particularmente vulnerable, posiblemente ese vehículo sea mucho más útil llegando antes para revisar el lugar, detectar anomalías y generar alerta temprana, en lugar de llegar exactamente al mismo tiempo que el protegido y encontrarse con la misma emboscada.

No necesitamos necesariamente otro vehículo. Necesitamos utilizar de manera diferente el que ya tenemos.

Lo mismo podemos hacer con nuestros agentes.

En vez de concentrarlos a todos alrededor del ejecutivo, alguno puede adelantarse. Otro puede trabajar de manera discreta como agente sombra.

Podemos tener contravigilancia tratando de detectar el proceso de preparación del ataque meses antes de que éste pueda ejecutarse.

Aquí empezamos realmente a construir profundidad.

Cada recurso colocado más lejos del protegido nos proporciona una nueva oportunidad para detectar, analizar y desactivar una amenaza antes de que llegue hasta él.

  • Si falla la contravigilancia, todavía tenemos la avanzada.
  • Si falla la avanzada, tenemos alerta temprana.
  • Si una amenaza logra superar estas medidas, todavía tenemos agentes y vehículos alrededor del protegido para reaccionar.

La diferencia con el concepto clásico de protección de cerca es enorme.

La protección de cerca concentra nuestra capacidad en los últimos metros —ergo, en los últimos segundos—.

La profundidad estratégica extiende nuestra capacidad hacia los minutos, horas, días e incluso meses anteriores al posible ataque, y hacia espacios cada vez más alejados del protegido.

No estamos eliminando la protección de cerca. La estamos colocando en el lugar que realmente le corresponde: como última capa de un sistema mucho más amplio.

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Esto tampoco significa necesariamente incrementar el número de agentes ni elevar considerablemente los costos de una operación. En muchos casos podemos generar profundidad utilizando exactamente los mismos recursos de una manera más inteligente.

Sobre cómo se opera este modelo, hablo en este video:

El problema es que estamos acostumbrados a medir la fortaleza de un dispositivo por aquello que podemos ver alrededor del ejecutivo.

Un protegido rodeado por varios escoltas produce una sensación de seguridad muy fuerte.

Al contrario.

Mientras más lejos podamos detectar una amenaza, más tiempo tendremos para analizarla, tomar decisiones y evitar el contacto.

Mientras más cerca llegue esa amenaza, menores serán nuestras opciones y mayor nuestra dependencia de la reacción.

La reacción seguirá siendo necesaria. Siempre tendremos que estar preparados para aquello que logró superar todas nuestras medidas anteriores.

Pero debería ser nuestra última oportunidad, no nuestra principal estrategia.

La Protección Ejecutiva no puede seguir siendo entendida simplemente como protección de cerca.

La verdadera evolución de la Protección Ejecutiva consiste en dejar de concentrar la protección alrededor del protegido y empezar a extenderla hacia donde realmente se encuentran las amenazas.

Solo así podemos hacer que nuestra profesión se vuelva cada vez más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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