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Executive Protection Academy

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Protección Ejecutiva: La alarmante incapacidad de detectar vigilancias burdas

La detección de vigilancia hostil es claramente el talón de Aquiles de la protección ejecutiva actual, ya que en todos los atentados y secuestros de alto impacto en los últimos años en América Latina, los delincuentes condujeron una prolongada vigilancia de sus víctimas sin ser detectados, a pesar de que esta vigilancia fue bastante obvia y descuidada.

En un estudio al respecto, la famosa agencia Straford refiere lo siguiente:

“Dado que la vigilancia hostil se practica de manera tan amplia, resulta sorprendente considerar que, en general, los criminales y terroristas son terribles en llevarla a cabo. Hay algunas excepciones, como la vigilancia relativamente sofisticada realizada por Greenpeace y algunos otros grupos entrenados por la Ruckus Society, o la vigilancia discreta y altamente detallada realizada por algunos ladrones de arte y joyas de alto nivel, pero tales casos son la excepción más que la norma”.

Efectivamente, los ladrones de joyas de alto nivel, como Olivera Cirkovic, redimida exlíder de la banda Pink Panther, fue altamente sofisticada en vigilar a sus objetivos, al grado que instaló cámaras de video en el estacionamiento de un joyero en Atenas a quien a la postre secuestró. Pero estos grupos tan sofisticados son muy pocos.

Así que Straford tiene razón: en general, los criminales son muy malos para llevar a cabo la vigilancia hostil. Podemos dar dos ejemplos recientes de Ecuador: el alcalde de Manta Agustín Intriago fue asesinado en 2023 después de ser vigilado por un mismo camioncito que supuestamente vendía agua durante más de 15 días, sin que nadie se diera cuenta.

Asimismo recientes investigaciones sobre el asesinato del ex candidato presidencial de Ecuador Fernando Villavicencio revelaron que el lugar del evento donde sería asesinado fue vigilado los días previos con un vehículo robado. Ahora bien, ningún vigilante criminal sofisticado va a realizar esta actividad en un vehículo robado, ya que esto lo expone a la detección inmediata de los equipos especializados y también a posibles arrestos fortuitos durante la operación de vigilancia hostil-comprometiendo así gratuitamente toda la operación.

Los criminales profesionales usan vehículos robados en el momento del ataque solamente con el fin de evitar ser rastreados, abandonándolos poco tiempo después en lugares planificados previamente, pero nunca para vigilar al objetivo.

Ahora bien, por mucho que Straford señale acertadamente la falta de sofisticación de los criminales en la vigilancia hostil , ¡lo más lamentable es que no necesitan más! ¿Para qué los criminales van a invertir tiempo, dinero y esfuerzo en montar un sistema sofisticado de vigilancia con múltiples agentes, vehículos y otros recursos coordinados si con una misma camioneta de agua durante semanas enteras basta? ¿Por qué se van a preocupar por el vehículo robado si nadie se da cuenta de todos modos?

No es necesario que sean más discretos y cuidadosos, ya que su esfuerzo y sofisticación se ajustan a la necesidad. Sin embargo, es evidente que no tienen ninguna necesidad de hacerlo, ya que los protectores carecen de los conocimientos más básicos en técnicas de detección de vigilancia, y la contravigilancia no forma parte de sus procedimientos habituales.

La buena noticia es que los protectores, si deciden aprender esta lección tan importante como evidente y empiezan a implementar estas técnicas, van a necesitar realmente solo lo más básico para detectar la vigilancia de los criminales con mucha facilidad, y así desmantelar el ataque de manera segura y con mucha anticipación.

Por supuesto, con el tiempo, los criminales se volverán más sofisticados en vigilar a sus víctimas, pero esto requerirá que involucren muchos más recursos, personas y logística, y esto tampoco sería ninguna garantía frente a un equipo de contravigilancia capacitado. Además, montar una contravigilancia efectiva, si se sabe hacer bien, resulta mucho más fácil y barato que montar una vigilancia hostil sofisticada. Esto lo enseñamos detalladamente en nuestros cursos.
Si los protectores llevan la batalla a este terreno, tienen una ventaja significativa sobre el enemigo. Y lo más importante: en la analogía de un campo de fútbol, el juego se llevaría a cabo en medio de la cancha y no frente a la portería, como se hacía hasta ahora, donde se recibían goles en todo momento.

Mover el peso de la operación hacia la contravigilancia, junto con la inteligencia, logística protectora y alerta temprana de manera estructurada, va a volver nuestra profesión más segura, tanto para los protegidos como para los protectores.

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