Protección Ejecutiva: El mito del estacionamiento

Nuestra profesión está repleta de mitos, supersticiones y falsas creencias, tales como no usar el cinturón de seguridad porque vuelve lenta la reacción, usar el carro escolta siempre pegado atrás o considerar que el arma resuelve todos los problemas mágicamente, etc. Otro de estos mitos es el nunca meterse en un estacionamiento subterráneo porque los vehículos siempre deben permanecer sobre la calle para una evacuación rápida sin ser detenidos por las plumas de pago.

A pesar de que parece estar sacada de un manual de protección ejecutiva de los años ochenta, esta falacia contiene un principio válido: tener siempre cerca y sin obstrucciones un medio de escape. Sin embargo, erróneamente aplicado, este concepto crea riesgos mucho mayores de los que pretende mitigar.

Tener el vehículo principal a la mano es una condición operativa siempre deseable pero pocas veces viable en nuestras condiciones operativas diarias, debido a que los ejecutivos se mueven en zonas concurridas de alto poder adquisitivo en donde el mantener los vehículos en lugares específicos resulta todo un reto, además, la posibilidad de que el vehículo quede multado o inmovilizado es siempre muy alta.

Pero aun asumiendo que la unidad se encuentra relativamente cerca de la salida, tener el vehículo en la calle implica inintencionadamente crear una “costura”. Las “costuras” son las exposiciones al ambiente de mayor riesgo en las llegadas y salidas entre el inmueble y el vehículo, en donde ha ocurrido el mayor número de asesinatos, robos, secuestros y magnicidios a lo largo de las décadas; desde el atentado contra Ronald Reagan en 1981 hasta el asesinato del empresario mexicano Martín Rodríguez en 2021. Por esto, las “costuras” se consideran los puntos más críticos en la operación de la protección ejecutiva y representan la mayor preocupación para los especialistas, por lo que siempre buscamos que sean eliminadas, o sea, que el ejecutivo entre y salga del vehículo en un ambiente controlado, sin ser expuesto a los riesgos que representa la calle. Esto, con frecuencia, implica usar el estacionamiento.

Por supuesto que los edificios, oficinas, centros de convenciones y plazas comerciales no están exentos de riesgos; dentro de ellos se han presentado también diferentes tipos de incidentes y delitos. Sin embargo, y por lo general, estos lugares cuentan con diversas medidas de seguridad, las cuales incluyen frecuentemente personal armado que, por ende, se convierte en un multiplicador de fuerza y en un factor disuasivo que juega a favor del equipo de protección. Asimismo estas condiciones pueden dificultar el escape para los delincuentes que es uno de sus mayores preocupaciones.

Es por esto que los incidentes en estos lugares ocurren con una muchísimo menor frecuencia que en “la costuras”.

Esta es la razón por la cual los especialistas procuran tener el vehículo lo más cerca posible del ejecutivo, dentro de las instalaciones, para una salida rápida sin que el ascenso genere la exposición hacia la calle. Al mismo tiempo, mientras permanece en la espera, no hay riesgo de que el vehículo sea inmovilizado por las autoridades de tránsito, lo que ocurre con frecuencia en la calle.

Por otro lado, el problema que pueden generar las plumas (muchas ya son automáticas y no implican un alto obligado) es mucho menor estando dentro de un vehículo blindado que la exposición que implica salir de pie a “la costura”. También, siendo realistas, es difícil creer que en un caso de vida o muerte el vehículo principal se va a detener a pagar el estacionamiento a la hora de realizar una evacuación de emergencia.
Así, vemos que se puede mantener el principio de tener los vehículos cerca del ejecutivo para una evacuación rápida sin la necesidad de mantenerlos en la calle, generando el enorme riesgo que implica “la costura”. ¿De qué le sirvió al empresario Martín Rodríguez tener el vehículo sobre la calle “listo para una salida rápida” cuando fue asesinado al pisar la avenida antes de poder subiese en este?

Ahora bien, es importante aclarar que en la protección ejecutiva no hay recetas de cocina ni reglas generales que se siguen siempre y en todos los casos. Antes de decidir si metemos o no el vehículo en un estacionamiento, se requiere realizar el proceso de revisión y el estudio previo que describí a detalle en el libro Protección Ejecutiva en el Siglo XXI: La Nueva Doctrina. En este breve artículo solo quise señalar un mito más, para hacer nuestra profesión más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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Ivan Ivanovich
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