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Executive Protection Academy

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¿Por qué los protectores no reaccionan como están entrenados en situaciones reales?

Artículo escrito por
Ivan Ivanovich y Dr. Cecilio Andrade.

Durante décadas, los entrenamientos que han definido la protección ejecutiva son el uso de armas de fuego y técnicas de combate cuerpo a cuerpo. Los anuncios de los cursos están repletos de practicantes disparando con todo tipo de armas y practicando diversas técnicas marciales, desde krav magá hasta jujitsu brasileño. Estos entrenamientos básicos son obligatorios para todos los protectores, desde los empleados de pequeñas empresas de seguridad hasta los miembros de renombradas instituciones de protección como el Servicio Secreto de Estados Unidos, la Seguridad Israelí, la Británica, la Japonesa, por mencionar algunas.

Pero, ¿qué sucede con todos estos destacados protectores cuando se enfrentan a un ataque sorpresivo a corta distancia en situaciones reales, como eventos públicos u otro tipo exposiciones? Se podría suponer que estos agentes altamente entrenados sacarían sus armas y realizarían disparos efectivos, o utilizarían alguna de las técnicas de krav magá o aikido para someter a los agresores. Sin embargo, esto no ocurre en situaciones reales.

Hemos analizado 132 casos de ataques contra prominentes figuras públicas en los últimos 123 años en 60 países, y para nuestra sorpresa, nos dimos cuenta de que en los casos en los que se produjo un ataque sorpresivo a corta distancia ninguno de los protectores analizados, incluidos los más afamados miembros del Servicio Secreto estadounidense o la Seguridad Israelí, no lograron sacar sus armas para defender a los protegidos ni utilizaron ninguna de las sofisticadas técnicas de artes marciales que les habían sido enseñadas. Todos ellos hicieron una sola cosa: se lanzaron contra el atacante armado, incluso cuando este estaba disparando a su protegido (o incluso después de haberlo matado), y lo derribaron al suelo al estilo del fútbol americano, sin utilizar ninguna técnica en particular. Esto ocurrió en Rusia en 1918, en Japón en 2023, en Italia en 1926, en Alemania en 1990, en Estados Unidos en 1933, en Israel en 1995, en Sudáfrica en 1960 y en Francia en 2002, por mencionar solo algunos ejemplos que demuestran que, sin importar su nacionalidad, la distancia en el tiempo, el país, el continente, el tipo de entrenamiento, el tipo de armamento, las condiciones operativas, la edad, etc., todos llevaron a cabo la misma acción, totalmente opuesta a lo que se les había enseñado.

Es relevante mencionar que, a pesar del gran peligro que esto representaba y de lo expuestos que estaban, ninguno de los protectores resultó herido ni muerto al ejecutar esta acción, y siempre tuvieron éxito en someter al agresor, aunque en muchos casos el agresor ya había asesinado al protegido, como en el caso del Primer Ministro de Israel Yitzah Rabin en 1995 y el ex Primer Ministro de Japón Shinzo Abe en 2022.

Por qué se produce este fenómeno?Simplificando, podemos decir que existen dos tipos de reacciones: las reacciones aprendidas y las reacciones instintivas. Las reacciones aprendidas son aquellas que los protectores adquieren a través de la práctica y la repetición. Son las reacciones de sacar el arma y disparar, bloquear y golpear, o realizar una llave o técnica de control, entre otras. Las reacciones instintivas son aquellas que nos llegan desde los albores de la humanidad, donde actúa el sistema más primitivo del cerebro humano que se enfoca principalmente en activar nuestros brazos y manos para ponerlos entre la amenaza y el resto de nuestro cuerpo con el fin de protegerlo (claro que existen muchas otras reacciones instintivas, pero destacamos esta para los finesde este breve artículo divulgativo).

Lo que resulta evidente es que, en ataques tan rápidos y a distancias tan cortas, el sistema más primitivo toma el control, bloquea todas las demás reacciones aprendidas y activa las reacciones más primitivas para eliminar la amenaza. Sin tiempo para pensar, analizar o siquiera evaluar el peligro, el protector se lanza contra el atacante con el instinto de un depredador, de la misma manera en que un león se abalanza sobre una gacela, la derriba en el suelo y la domina. El estudio demuestra que, por mucho que se entrene en estas situaciones específicas, todo el entrenamiento será bloqueado y se impondrá la reacción más primitiva.

Es importante adaptar los entrenamientos de los agentes de protección ejecutiva para tener en cuenta estas reacciones primitivas y evolutivas. No podemos controlar estos impulsos, pero podemos gestionarlos y redirigirlos hacia respuestas más efectivas. Es necesario buscar formas de entrenamiento que nos permitan dirigir estos impulsos instintivos hacia acciones más adecuadas en situaciones reales de protección ejecutiva. Lograr resultados en estos entrenamientos es sin duda difícil, pero no imposible.

Tenemos que basar tanto nuestra nuestra operatividad como nuestro entrenamiento en estudios y experiencias reales, para así abandonar las fantasías de las películas que tanto daño han causado, y crear una capacitación y operación real y efectiva que haga de esta profesión más efectiva y segura tanto para los protegidos como para los protectores.

NOTA IMPORTANTE:

Estas reacciones se presentan en condiciones operativas específicas arriba descritas. En otras situaciones y circunstancias las reacciones aprendidas son efectivas y necesarias.

Este artículo está hecho en colaboración con Dr. Cecilio Andrade, reconocido experto internacional de seguridad y protección ejecutiva de origen español

https://cecilioandrade.blogspot.com/

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