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Executive Protection Academy

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Muere escolta en Metepec durante balacera; otra vez las “costuras”.

Los ejecutivos frecuentemente piensan que, al ser acompañados por un escolta armado, serán protegidos mágicamente y que, por lo tanto, no deben considerar alguna otra medida o planeación adicional. Este error, por desgracia, sigue cobrando muchas vidas. El último lamentable caso ocurrió el pasado miércoles 24 de noviembre en Metepec, Estado de México, cuando una mujer acudió a un lote de vehículos para comprar un carro de lujo, pero, al no llevar el dinero suficiente, acudió a una sucursal bancaria a retirar lo que le hacía falta, trasladándose a pie junto con su escolta. Ambos regresaban, igualmente a pie, con el dinero, generando así una larga “costura”, es decir, una prolongada exposición dentro de un ambiente de mayor riesgo, en donde, con frecuencia, ocurren atentados, secuestros asaltos y, en general, ataques de toda clase. Antes de poder regresar al lote para finalizar la compra, fueron asaltados por dos sujetos en una moto, entonces el escolta sacó su arma y se desató una balacera en donde el protector perdió la vida, al igual que uno de los delincuentes. El peligro de las “costuras” te lo explicamos en este video:

Este es otro lamentable caso en donde el escolta pierde la vida al intentar frustrar un asalto a la salida de un banco. Hace unos años ocurrió la misma situación, un protector perdió la vida en circunstancias similares al salir de un banco en la zona exclusiva de Polanco, en la Ciudad de México.

Es muy lamentable que continuamente los compañeros sigan perdiendo la vida, y de la misma manera. Tanto los protectores como los protegidos deben saber que un acompañante armado no significa tener seguridad y que esta profesión consiste en disminuir la exposición del ejecutivo al riesgo y no solamente en aumentar el poder de fuego.

Es bien sabido que el retiro de fuertes sumas de dinero del banco implica un altísimo riesgo de asalto, por lo que estas actividades deben ser debidamente planeadas junto con el ejecutivo. Claro, siempre es recomendable hacer cualquier pago por transferencia, pero si es estrictamente necesario el efectivo, la sucursal bancaria debe ser cuidadosamente elegida, dando preferencia a la que tenga una buena seguridad interna y un estacionamiento integrado, para evitar “ las costuras”; o sea, sin generar exposición con el desplazamiento “pie tierra” por la calle. Se debe utilizar o rentar, para la ocasión, un vehículo blindado, de esta manera se reduce la vulnerabilidad, mientras que las rutas de traslado deben ser elegidas de acuerdo con los criterios de seguridad, como lo explicamos en el libro Protección Ejecutiva en el Siglo XXI: La Nueva Doctrina.

Por supuesto que ninguna medida es infalible, pero, como en cualquier rama de seguridad, estamos buscando reducir los riesgos al mínimo. Apostar únicamente por el arma, sin ninguna otra medida, como en este caso, no solo no reduce los riesgos, sino que los eleva, ya que, en un asalto, en donde el objetivo principal era el dinero, el enfrentamiento dio como resultado la pérdida de una vida, algo que es invaluable.

Tenemos que entender y practicar la protección ejecutiva como una actividad que tiene como objetivo reducir la exposición al riesgo y desactivar los ataques en sus fases tempranas si deseamos que sea una profesión más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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