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Las 7 claves del asesinato del comisario en Zapopan

El 13 de noviembre, en Zapopan, Jalisco, México, se produjo el asesinato del comisario Carlos Manuel Flores Amezcua, quien ocupaba el cargo de Subdirector Operativo de la Comisaría de Zapopan. Ese mismo día, los videos explícitos de su lamentable ejecución se difundieron ampliamente en las redes sociales.

Alrededor de las 10 de la mañana, en la terraza de la cafetería Ganik, ubicada en la avenida Patria, se encontraban cuatro personas sentadas en dos mesas diferentes: un hombre y una mujer en cada mesa. En una de las mesas, la pareja parecía estar trabajando en una laptop. Cuando el comisario ingresó al establecimiento, de espaldas a los comensales, las cuatro personas sacaron sus armas y lo asesinaron, huyendo rápidamente del lugar. Se menciona que Carlos Flores contaba con un escolta, pero este no aparece en ninguno de los videos y se desconoce su actuación.

No contamos con suficiente información para analizar a fondo este lamentable evento, sin embargo es importante destacar algunos elementos importantes:

1. El comisario llegó al lugar sin preocupaciones y sin tener conciencia de ninguna amenaza. Esto se evidencia en su falta de una seguridad robusta, la cual hubiera sido necesaria en caso de conocer la amenaza. Incluso su escolta, que se menciona que tenía, estaba ausente. Esto confirma la jocosa pero cierta frase que dice “si no estás paranoico, no significa que no te estén siguiendo”. La “sana” paranoia es necesaria en puestos de alto riesgo como el del comisario.

2. No se sabe con certeza por qué el comisario acudió a esa cafetería, pero según fuentes periodísticas, era su lugar habitual para tomar café. Esto demuestra una vez más que la víctima fue seguida y su comportamiento fue analizado durante un tiempo prolongado, sin que él ni su escolta detectaran nada.

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3. El ataque ocurrió nuevamente en una “costura” , lo que destaca la importancia de analizar y fortalecer estos puntos claves en el trabajo operativo.

4. La llegada conjunta del protector y el protegido en el lugar resulta inútil, ya que en ese momento no se puede hacer mucho. Esto se evidenció de manera aún más clara en el atentado contra Carlos Bildmart. Es vital que los protectores estén en lugares y horarios críticos mucho antes de la llegada del protegido. Aunque los asesinos estuvieran perfectamente camuflados, la presencia anticipada de los “agentes sombra” podría haber detectado el despliegue logístico de los atacantes, que involucraba más vehículos y, según informes periodísticos, más delincuentes fuertemente armados en una de las camionetas.

El asesinato de Carlos Bildmart: las armas no son la solución.

5. No podemos combatir amenazas no convencionales con métodos convencionales. Si ellos están camuflados, nosotros también debemos estarlo.

6. Se dice que la rutina mata, pero sabemos que no es fácil eliminar ciertas rutinas de nuestros protegidos. Por esta razón, la comunicación y la capacidad de persuasión con los protegidos deben fortalecerse.

7. La logística es crucial y debe consensuarse con el usuario. En este caso, se observa que hay un riesgo sobre otro riesgo, es decir, tener rutinas es crítico, pero tenerlas en un lugar tan expuesto como esa cafetería multiplica los riesgos. Para los delincuentes, la facilidad de la huida es una de las partes más importantes al planear un ataque, ya que buscan reducir sus propios riesgos. La cafetería se encuentra en una avenida y su ubicación ofrece todas las ventajas logísticas a los atacantes, tanto para la huida como para desplegar vehículos y camuflar otros. Para los protegidos elegir cuidadosamente los lugares, especialmente aquellos frecuentados, es esencial para reducir los riesgos. Es evidente que los agresores son profesionales y bien organizados , y no debemos facilitarles las cosas aún más teniendo un lugar de rutina tan favorable para un ataque.

En resumen, este lamentable atentado se suma a la triste cifra de 14 ejecutivos y 29 escoltas asesinados en poco más de un año. Debemos cambiar nuestra forma de operar y enfocarnos en anticiparnos y desactivar los ataques en su fase de preparación y así hacer que nuestra profesión sea más segura tanto para los protegidos como para los protectores

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