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Executive Protection Academy

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Es verdad que los ejecutivos “¿No Entienden?”

Resulta sorprendente para muchos descubrir que en el ámbito de la Protección Ejecutiva, una de las principales amenazas proviene de los propios ejecutivos. Son ellos, mediante sus acciones, estilo de vida y percepción de la seguridad, quienes aumentan sus propios riesgos al ignorar con frecuencia las recomendaciones de seguridad brindadas por sus protectores.

Llevo más de 25 años trabajando en el sector de la protección ejecutiva en México y LATAM, operando y también capacitando. La frase más frecuente que he escuchado de los protectores, jefes de escolta y también de algunos directores de seguridad es: “LOS EJECUTIVOS NO ENTIENDEN”.

Esta frase la podemos escuchar una y otra vez en operativos, cursos y asesorías que estamos impartiendo. Al escuchar estas palabras durante tantos años y con tanta frecuencia de tantas personas diferentes y en distintos países, podemos llegar a una sola conclusión: “Los ejecutivos son la parte de la población mundial intelectualmente más limitada por su incapacidad de razonamiento básico generalizado”.

Sin embargo, aquí algo definitivamente no cuadra: Si los ejecutivos fueran tan desprovistos de razón, ¿cómo han logrado tener tantos logros y tanto éxito en crear, dirigir o hacer crecer empresas que son locomotoras de la economía mundial? Así que no, no es cierto que los ejecutivos no saben razonar, ya que es evidente lo contrario.

 

Cuando tenemos este problema, es mucho más fácil echarle la culpa al cliente y sentirnos bien con esto, incluso sentirnos superiores, ya que nosotros somos los que sabemos y entendemos las cosas que estos grandes hombres y mujeres no comprenden. Esto es algo muy favorable para nuestro ego, pero muy malo para el trabajo, ya que no aporta ningún valor, no soluciona ningún problema. Incluso el hecho de que el ejecutivo eleve sus propios riesgos nos pone en peligro a nosotros, los protectores.

Es el momento de aceptar la dura realidad, que efectivamente cuesta trabajo (y también el ego), pero una vez aceptándola nos lleva a otro nivel como profesionales: No es verdad que el ejecutivo no entiende, sino que nosotros no sabemos cómo comunicarnos y persuadirlo de forma efectiva. Nuestro trabajo y la capacitación generalmente están enfocados en diferentes técnicas de combate, ya sea con armas o con manos vacías, maniobras vehiculares de película y otras actividades que generalmente nunca usamos en la vida laboral. Incluso muchos protectores llegan a desempeñar sus funciones recién salidos de la policía y el ejército, sin ninguna capacitación especializada en protección ejecutiva. Así que prácticamente no reciben ningún tipo de entrenamiento en comunicación y persuasión, habilidades que nuestra profesión requiere a diario.

Los ejecutivos entienden perfectamente, solo que no hemos puesto los principios de la Protección Ejecutiva bajo escrutinio de su, con frecuencia brillante, intelecto.

Por supuesto, para poder presentar de manera efectiva los principios de la protección ejecutiva a un cliente de este nivel, antes que nada debemos conocerlos y dominarlos muy bien, cosa que lamentablemente pocos protectores realmente logran. Un gran número de agentes e incluso responsables de protección a veces llevan décadas realizando un trabajo repetitivo, que nunca fue puesto a prueba, desarrollado generalmente de forma empírica y con poca formación especializada. Es muy difícil para estos colegas plantarse frente al ejecutivo y someterse a su escrutinio al intentar convencerlo. Si a esto le añadimos poca formación en técnicas de persuasión, el resultado puede ser contraproducente.

No es de sorprenderse que los ejecutivos “no entiendan”, ya que, incluso yo mismo, tenía una percepción totalmente errónea de la protección ejecutiva antes de involucrarme en ella. Una vez teniendo la información adecuada, presentada de forma lógica, los protegidos entienden perfectamente. En estos 25 años de trabajar con ellos, me han dado propuestas muy valiosas una vez que han recibido la información útil para procesar.

Así que el primer paso para que el ejecutivo “entienda” es que el protector conozca la protección ejecutiva a profundidad, más allá de lo empírico. Con esto, a su vez, se establece el primer principio de persuasión que es el principio de la autoridad. Asimismo, es clave que el protector tenga un lenguaje fluido que el protegido entienda, ya que hablar de amenazas y riesgos es lenguaje técnico de seguridad y debe ser “traducido” al lenguaje ejecutivo, mucho más pragmático y orientado a ganancias, pérdidas y la terminología corporativa general. Otro de los grandes principios de persuasión es la empatía, ya que el protector debe ser percibido como alguien semejante, con quien el protegido se pueda identificar en algún aspecto. Por lo tanto, la terminología y el lenguaje deben fluir. La búsqueda de puntos de identificación es clave en la persuasión. Una vez establecido este rapport inicial, el ejecutivo está abierto para recibir una comunicación adecuada utilizando muchas otras técnicas de persuasión ética (que van más allá del alcance de este artículo) y colaborar positivamente en su propia protección.

Claro, siempre existe lo que llamamos “el ejecutivo imposible”, la persona con la que realmente no se puede trabajar (por ende, no se debe trabajar tampoco), pero en nuestra experiencia, son una gran minoría.

Una de las principales razones por las cuales, solamente en México en los últimos 18 meses, tenemos 16 ejecutivos asesinados y 31 de sus escoltas, es el desconocimiento de los principios básicos de la protección ejecutiva, tanto por parte de los ejecutivos como por parte de los propios escoltas. Conociendo bien los principios y sabiendo cómo comunicarlos al ejecutivo, haremos nuestra profesión más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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