El atentado en contra del presidente serbio, un éxito de la protección anticipada

En enero pasado, la región de los balcanes fue sacudida por la noticia del frustrado atentado en contra del presidente serbio Aleksandar Vučić. Ahora muchos se pueden imaginar a los valientes escoltas serbios abalanzándose para cubrir y evacuar a su presidente mientras que otros accionan sus armas para reducir a los atacantes. Sin embargo, no fue así.

La inteligencia francesa, en el marco de sus actividades operativas regulares, interceptó una conversación telefónica entre los integrantes de un grupo criminal, quienes, presuntamente apoyados por la inteligencia de un país de la región, estaban en la última fase de preparación del ataque en contra del presidente de Serbia. Los organizadores del atentado son habitantes de Montenegro y Kosovo, mientras que el francotirador, quien iba a ejecutar el atentado, es ciudadano checheno. El arma ya había salido de una bodega en Eslovaquia y estaba en camino a Serbia, a través de Bulgaria. El atentado debió haber ocurrido en un evento público durante el mes de febrero del presente año; sin embargo, los agentes de inteligencia franceses informaron a sus colegas serbios, quienes, a su vez, organizaron una amplia acción policiaca en la región que permitió la desarticulación de este grupo, frustrando así el atentado semanas antes de que ocurriera. 

Este es un claro ejemplo de cómo funciona la protección anticipada. Gracias a la información precisa y oportuna, el atentado fue frustrado muy lejos del ejecutivo tanto en el tiempo como en el espacio, y en ningún momento estuvieron puestas en riesgo la vida del protegido, la de sus escoltas o la de los ciudadanos, que pudieron haber sido un daño colateral en el atentado.

En este momento muchos me podrían objetar que esto está muy bien para el presidente de una nación pero que, en la protección ejecutiva, en el ámbito privado, no tenemos a nuestra disposición los servicios de inteligencia de diversos países, ni podemos intervenir teléfonos para obtener información privilegiada, por lo menos no legalmente.

Esto es cierto, más allá de cualquier duda razonable; sin embargo, aquí existe una gran confusión entre el alcance y el principio. El hecho de que en la protección ejecutiva privada no tengamos el mismo alcance que en la presidencial no quiere decir que no podamos aplicar el mismo principio, claro, con los recursos que tengamos disponibles.

Sobre cómo aplicar estos principios de protección anticipada, a través del sistema DETA (Detección, Desactivación, Evasión Temprana de las Amenazas), a cualquier tipo o tamaño de operación, he hablado ampliamente en mi libro Protección Ejecutiva en el Siglo XXI: La Nueva Doctrina. Aquí solo es suficiente mencionar que, usando medidas de inteligencia, contravigilancia y alerta temprana, podemos actuar eficazmente para desactivar las amenazas de manera anticipada, y todo esto con un menor costo de lo que implica un dispositivo tradicional de protección ejecutiva.

Como podemos ver en este ejemplo reciente (el atentado en contra del presidente serbio), la protección anticipada es más efectiva y segura; además de que sus principios pueden ser aplicados a cualquier tamaño de operación en el ámbito privado. Aplicar estos principios en los operativos que hacemos a diario hará nuestra profesión mucho más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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Ivan Ivanovich
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