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Executive Protection Academy

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¿De qué sirve el vehículo escolta?

En una de mis publicaciones recientes, abordé el grave riesgo que implica que el vehículo principal y el vehículo escolta lleguen juntos a la “costura” . Este error, tan grave como frecuente, ha cobrado muchas vidas, siendo el caso más sonado el del empresario mexicano Carlos Bildmart en agosto de 2022. Por esta razón, señalé como una de las soluciones adelantar el vehículo escolta a la “costura” con anticipación, para detectar la emboscada y evitar que el ejecutivo caiga en la trampa. Para obtener más información sobre el tema, pueden ver este video:

En las redes sociales, uno de mis colegas comentó que esto no tiene sentido, ya que “¿quién protegerá al vehículo principal si la escolta se adelanta?” Esta afirmación refleja un sesgo, una falsa creencia que carece de fundamentos. La idea de que el vehículo escolta pegado detrás protege realmente al vehículo principal es errónea.


La protección ejecutiva tradicional ha repetido este concepto como loro- sin entender por qué durante décadas. Sin embargo, en condiciones reales, este concepto se ha mostrado fatal. Entre los años 2022 y 2023, solo en México, fueron asesinados 14 protegidos y 29 escoltas, y en la mayoría de estos ataques se utilizó la estrategia de tener el carro escolta pegado atrás, una estrategia que no ha servido de nada. En el mencionado caso de Bildmart, el empresario fue asesinado junto con cinco escoltas que lo seguían de cerca en el vehículo. Del mismo modo, en octubre de 2023, el comandante de policía Alfredo Alonso López fue asesinado junto con diez escoltas armados con armas largas en un vehículo que iba pegado atrás.


El concepto de vehículo escolta pegado atrás no solo es poco efectivo, sino que también es frecuentemente utilizado por delincuentes para neutralizar a los escoltas mediante la famosa estrategia de “billar”, donde los criminales chocan o hacen chocar el vehículo escolta con el vehículo principal, neutralizando rápidamente a ambos. Esto ocurre especialmente cuando los escoltas no utilizan el cinturón de seguridad, lo cual, lamentablemente, aún ocurre. Esta estrategia es muy común y se documentó por primera vez en Alemania en 1977 durante el secuestro del sindico alemán Hans Martin Schleyer. He descrito muchos otros ejemplos en mi libro “Protección Ejecutiva en el Siglo XXI: La Nueva Doctrina”.

La regla más importante y contraintuitiva de la protección ejecutiva moderna dice: “lo que agrupa no protege”. Podemos pensar que rodear al protegido con agentes y vehículos lo protegerá, pero en realidad sucede lo contrario. Es mucho más fácil emboscar a dos vehículos juntos que a aquellos que se mueven a distancias coordinadas, planeadas y con un propósito operativo específico. Este es el gran error del concepto de protección cercana, ya que al colocar a los protectores cerca, los estamos forzando a actuar en el último momento cuando, por lo general, todo está perdido. Por supuesto, no quiero decir que el vehículo que va detrás es totalmente inútil, ya que hay casos en los que ha dado resultados. Sin embargo, su efectividad es estadísticamente muy baja y no justifica todas las desventajas y riesgos que conlleva.

Es importante recordar que, según los estudios, la efectividad de todas las medidas reactivas es de solo el 3.7%, lo cual es totalmente ineficaz.

Es fundamental que el vehículo escolta se utilice de manera preventiva en lugar de reactiva. Las posiciones que adopte el vehículo escolta dependerán del estudio de la ruta en cada desplazamiento. En algunas circunstancias, estará detrás, en otras adelantado, o paralelo, pero todo estará basado en un análisis que justifique su posición en cualquier momento, y no simplemente pegado detrás del vehículo principal sin una razón clara. Al estudiar la ruta, nos damos cuenta de que los delincuentes no pueden tender una emboscada en cualquier punto de la ruta, sino solo en lugares específicos. Por eso, optamos por enviarel vehículo protector a esos puntos con anticipación para detectar la emboscada y evitar caer en la trampa. De todas formas, tenerlo atrás no proporciona mucha protección.

Entonces, a la pregunta de quién protege al vehículo principal cuando adelantamos la escolta a la “costura” , la respuesta es nuestro estudio de riesgo adecuado. Dejamos el vehículo principal “desprotegido” en un área donde no es posible o probable que se produzca una emboscada, para enviarlo a revisar la zona de alto riesgo de emboscada con anticipación, de manera preventiva. El vehículo principal está protegido por el hecho de que en ese lugar y momento no hay nadie que lo ataque, y esto es el resultado de nuestro estudio y planificación.

Como pueden ver, la protección ejecutiva moderna se basa en el análisis y el pensamiento crítico y estructurado, no en acciones de fuerza bruta y reacción que solo pueden dar resultados si los atacantes son más o menos ineptos, lo cual, lamentablemente, ocurre cada vez menos en América Latina.

Es urgente cambiar la forma de entender y practicar la protección ejecutiva para hacerla más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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