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Executive Protection Academy

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Atentado al Primer Ministro de Eslovaquia: Los manuales de los años sesenta no sirven

El miércoles 15 de mayo de 2024, el mundo fue testigo de un atentado impactante contra el Primer Ministro de Eslovaquia, Robert Fico. El incidente ocurrió en la ciudad de Handlová, en el centro del país, al término de una reunión del gobierno.

Fico estaba frente a una multitud, separado por una valla de seguridad que se utiliza comúnmente en este tipo de circunstancias. Estaba hablando con algunos ciudadanos cuando se produjeron disparos. Los agentes reaccionaron rápidamente, pero, como suele ocurrir en estas reacciones, demasiado tarde. El Primer Ministro recibió varios disparos en el estómago y fue trasladado en helicóptero al hospital, definiendo su estado como “muy grave

El atacante, un hombre de 71 años procedente de la localidad de Levice, en el sureste del país, fue detenido en el lugar del ataque.

Lamentablemente, la mayoría de los servicios de protección de dignatarios opera con manuales de los años 60 sin darse cuenta de que este concepto ha sido superado. El dispositivo montado es el clásico esquema de la colocación de los agentes en línea a lo largo de la valla que, como se vio, no sirve de nada e incluso dificulta más de lo que facilita.

La gestión de los puntos exactos de exposición y los agentes sombra, colocados con anticipación en estos puntos para recolectar inteligencia, detectar comportamientos peligrosos con anticipación y reaccionar sorpresivamente antes del ataque, son la clave de la protección en eventos públicos.

Asimismo, es muy probable que esta persona haya vigilado el lugar del ataque al menos un día antes, como lo hace la mayoría de los agresores de este perfil. La contravigilancia en los días previos al evento es de importancia clave en estas circunstancias.

 

Tristemente, estos manuales de los años sesenta siguen en uso a pesar de su evidente ineficacia. La única manera de frustrar un ataque es antes de que ocurra, y para esto tenemos muchas herramientas que debemos conocer y aplicar. Solo así podemos hacer que nuestra profesión sea más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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Es verdad que los ejecutivos “¿No Entienden?”

Resulta sorprendente para muchos descubrir que en el ámbito de la Protección Ejecutiva, una de las principales amenazas proviene de los propios ejecutivos. Son ellos, mediante sus acciones, estilo de vida y percepción de la seguridad, quienes aumentan sus propios riesgos al ignorar con frecuencia las recomendaciones de seguridad brindadas por sus protectores.

Llevo más de 25 años trabajando en el sector de la protección ejecutiva en México y LATAM, operando y también capacitando. La frase más frecuente que he escuchado de los protectores, jefes de escolta y también de algunos directores de seguridad es: “LOS EJECUTIVOS NO ENTIENDEN”.

Esta frase la podemos escuchar una y otra vez en operativos, cursos y asesorías que estamos impartiendo. Al escuchar estas palabras durante tantos años y con tanta frecuencia de tantas personas diferentes y en distintos países, podemos llegar a una sola conclusión: “Los ejecutivos son la parte de la población mundial intelectualmente más limitada por su incapacidad de razonamiento básico generalizado”.

Sin embargo, aquí algo definitivamente no cuadra: Si los ejecutivos fueran tan desprovistos de razón, ¿cómo han logrado tener tantos logros y tanto éxito en crear, dirigir o hacer crecer empresas que son locomotoras de la economía mundial? Así que no, no es cierto que los ejecutivos no saben razonar, ya que es evidente lo contrario.

 

Cuando tenemos este problema, es mucho más fácil echarle la culpa al cliente y sentirnos bien con esto, incluso sentirnos superiores, ya que nosotros somos los que sabemos y entendemos las cosas que estos grandes hombres y mujeres no comprenden. Esto es algo muy favorable para nuestro ego, pero muy malo para el trabajo, ya que no aporta ningún valor, no soluciona ningún problema. Incluso el hecho de que el ejecutivo eleve sus propios riesgos nos pone en peligro a nosotros, los protectores.

Es el momento de aceptar la dura realidad, que efectivamente cuesta trabajo (y también el ego), pero una vez aceptándola nos lleva a otro nivel como profesionales: No es verdad que el ejecutivo no entiende, sino que nosotros no sabemos cómo comunicarnos y persuadirlo de forma efectiva. Nuestro trabajo y la capacitación generalmente están enfocados en diferentes técnicas de combate, ya sea con armas o con manos vacías, maniobras vehiculares de película y otras actividades que generalmente nunca usamos en la vida laboral. Incluso muchos protectores llegan a desempeñar sus funciones recién salidos de la policía y el ejército, sin ninguna capacitación especializada en protección ejecutiva. Así que prácticamente no reciben ningún tipo de entrenamiento en comunicación y persuasión, habilidades que nuestra profesión requiere a diario.

Los ejecutivos entienden perfectamente, solo que no hemos puesto los principios de la Protección Ejecutiva bajo escrutinio de su, con frecuencia brillante, intelecto.

Por supuesto, para poder presentar de manera efectiva los principios de la protección ejecutiva a un cliente de este nivel, antes que nada debemos conocerlos y dominarlos muy bien, cosa que lamentablemente pocos protectores realmente logran. Un gran número de agentes e incluso responsables de protección a veces llevan décadas realizando un trabajo repetitivo, que nunca fue puesto a prueba, desarrollado generalmente de forma empírica y con poca formación especializada. Es muy difícil para estos colegas plantarse frente al ejecutivo y someterse a su escrutinio al intentar convencerlo. Si a esto le añadimos poca formación en técnicas de persuasión, el resultado puede ser contraproducente.

No es de sorprenderse que los ejecutivos “no entiendan”, ya que, incluso yo mismo, tenía una percepción totalmente errónea de la protección ejecutiva antes de involucrarme en ella. Una vez teniendo la información adecuada, presentada de forma lógica, los protegidos entienden perfectamente. En estos 25 años de trabajar con ellos, me han dado propuestas muy valiosas una vez que han recibido la información útil para procesar.

Así que el primer paso para que el ejecutivo “entienda” es que el protector conozca la protección ejecutiva a profundidad, más allá de lo empírico. Con esto, a su vez, se establece el primer principio de persuasión que es el principio de la autoridad. Asimismo, es clave que el protector tenga un lenguaje fluido que el protegido entienda, ya que hablar de amenazas y riesgos es lenguaje técnico de seguridad y debe ser “traducido” al lenguaje ejecutivo, mucho más pragmático y orientado a ganancias, pérdidas y la terminología corporativa general. Otro de los grandes principios de persuasión es la empatía, ya que el protector debe ser percibido como alguien semejante, con quien el protegido se pueda identificar en algún aspecto. Por lo tanto, la terminología y el lenguaje deben fluir. La búsqueda de puntos de identificación es clave en la persuasión. Una vez establecido este rapport inicial, el ejecutivo está abierto para recibir una comunicación adecuada utilizando muchas otras técnicas de persuasión ética (que van más allá del alcance de este artículo) y colaborar positivamente en su propia protección.

Claro, siempre existe lo que llamamos “el ejecutivo imposible”, la persona con la que realmente no se puede trabajar (por ende, no se debe trabajar tampoco), pero en nuestra experiencia, son una gran minoría.

Una de las principales razones por las cuales, solamente en México en los últimos 18 meses, tenemos 16 ejecutivos asesinados y 31 de sus escoltas, es el desconocimiento de los principios básicos de la protección ejecutiva, tanto por parte de los ejecutivos como por parte de los propios escoltas. Conociendo bien los principios y sabiendo cómo comunicarlos al ejecutivo, haremos nuestra profesión más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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Protección Ejecutiva: la fatal resistencia al cambio

El domingo 17 de marzo, se produjo un trágico suceso más para nuestra profesión. La comisaria regional de Pátzcuaro de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, México Cristal García Hurtado, y dos de sus escoltas perdieron la vida en un brutal ataque en el tramo carretero Zirahuén-San Juan Tumbio.

Las víctimas fueron asesinadas de manera despiadada, y tras encender la patrulla en la que se encontraban, sus cuerpos fueron decapitados. Este acto de violencia tuvo lugar cerca de la localidad de Santa Ana Chapitiro.

Según fuentes oficiales, un grupo armado los interceptó a , los obligó a descender del vehículo y los asesinó. La comisaria fue decapitada en este trágico evento.

Este lamentable incidente es uno más en una serie de ataques que han ocurrido en los últimos 19 meses. Durante este tiempo, solo en México, 15 ejecutivos y 31 de sus escoltas han sido asesinados. Los ejecutivos y sus escoltas han sido masacrados en cada ataque, incluso cuando estaban acompañados por hasta 10 agentes armados con armas largas.

Al reflexionar sobre lo que falló en este caso, la respuesta es simple: lo mismo que falló en los 14 casos anteriores. La Protección Ejecutiva se concibe y practica únicamente como acompañantes armados que siguen al protegido por todos lados sin estrategia alguna, esperando reaccionar en el último momento.

La improvisación, la ignorancia y una buena dosis de soberbia que asume que se sabe lo que no se sabe, generan estos nefastos resultados. Las víctimas se están acumulando y aún no se comprende que la protección ejecutiva debe ocurrir lejos del protegido, tanto en el tiempo como en el espacio. Para esto la herramienta más importante es la comunicación adecuada y la persuasión del ejecutivo para lograr acciones que reduzcan sus riesgos. Una vez logrado esto, se debe conocer y aplicar la inteligencia, la contrainteligencia, la contravigilancia, la logística protectora, la alerta temprana y todo aquello que reduce la vulnerabilidad y la accesibilidad del ejecutivo a diferentes amenazas. Es muy lamentable que, a pesar de la cantidad de víctimas, aún no se comprenda que los cambios en la protección ejecutiva no tienen alternativa . Solo así podemos hacer esta profesión más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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Protección Ejecutiva: La alarmante incapacidad de detectar vigilancias burdas

La detección de vigilancia hostil es claramente el talón de Aquiles de la protección ejecutiva actual, ya que en todos los atentados y secuestros de alto impacto en los últimos años en América Latina, los delincuentes condujeron una prolongada vigilancia de sus víctimas sin ser detectados, a pesar de que esta vigilancia fue bastante obvia y descuidada.

En un estudio al respecto, la famosa agencia Straford refiere lo siguiente:

“Dado que la vigilancia hostil se practica de manera tan amplia, resulta sorprendente considerar que, en general, los criminales y terroristas son terribles en llevarla a cabo. Hay algunas excepciones, como la vigilancia relativamente sofisticada realizada por Greenpeace y algunos otros grupos entrenados por la Ruckus Society, o la vigilancia discreta y altamente detallada realizada por algunos ladrones de arte y joyas de alto nivel, pero tales casos son la excepción más que la norma”.

Efectivamente, los ladrones de joyas de alto nivel, como Olivera Cirkovic, redimida exlíder de la banda Pink Panther, fue altamente sofisticada en vigilar a sus objetivos, al grado que instaló cámaras de video en el estacionamiento de un joyero en Atenas a quien a la postre secuestró. Pero estos grupos tan sofisticados son muy pocos.

Así que Straford tiene razón: en general, los criminales son muy malos para llevar a cabo la vigilancia hostil. Podemos dar dos ejemplos recientes de Ecuador: el alcalde de Manta Agustín Intriago fue asesinado en 2023 después de ser vigilado por un mismo camioncito que supuestamente vendía agua durante más de 15 días, sin que nadie se diera cuenta.

Asimismo recientes investigaciones sobre el asesinato del ex candidato presidencial de Ecuador Fernando Villavicencio revelaron que el lugar del evento donde sería asesinado fue vigilado los días previos con un vehículo robado. Ahora bien, ningún vigilante criminal sofisticado va a realizar esta actividad en un vehículo robado, ya que esto lo expone a la detección inmediata de los equipos especializados y también a posibles arrestos fortuitos durante la operación de vigilancia hostil-comprometiendo así gratuitamente toda la operación.

Los criminales profesionales usan vehículos robados en el momento del ataque solamente con el fin de evitar ser rastreados, abandonándolos poco tiempo después en lugares planificados previamente, pero nunca para vigilar al objetivo.

Ahora bien, por mucho que Straford señale acertadamente la falta de sofisticación de los criminales en la vigilancia hostil , ¡lo más lamentable es que no necesitan más! ¿Para qué los criminales van a invertir tiempo, dinero y esfuerzo en montar un sistema sofisticado de vigilancia con múltiples agentes, vehículos y otros recursos coordinados si con una misma camioneta de agua durante semanas enteras basta? ¿Por qué se van a preocupar por el vehículo robado si nadie se da cuenta de todos modos?

No es necesario que sean más discretos y cuidadosos, ya que su esfuerzo y sofisticación se ajustan a la necesidad. Sin embargo, es evidente que no tienen ninguna necesidad de hacerlo, ya que los protectores carecen de los conocimientos más básicos en técnicas de detección de vigilancia, y la contravigilancia no forma parte de sus procedimientos habituales.

La buena noticia es que los protectores, si deciden aprender esta lección tan importante como evidente y empiezan a implementar estas técnicas, van a necesitar realmente solo lo más básico para detectar la vigilancia de los criminales con mucha facilidad, y así desmantelar el ataque de manera segura y con mucha anticipación.

Por supuesto, con el tiempo, los criminales se volverán más sofisticados en vigilar a sus víctimas, pero esto requerirá que involucren muchos más recursos, personas y logística, y esto tampoco sería ninguna garantía frente a un equipo de contravigilancia capacitado. Además, montar una contravigilancia efectiva, si se sabe hacer bien, resulta mucho más fácil y barato que montar una vigilancia hostil sofisticada. Esto lo enseñamos detalladamente en nuestros cursos.
Si los protectores llevan la batalla a este terreno, tienen una ventaja significativa sobre el enemigo. Y lo más importante: en la analogía de un campo de fútbol, el juego se llevaría a cabo en medio de la cancha y no frente a la portería, como se hacía hasta ahora, donde se recibían goles en todo momento.

Mover el peso de la operación hacia la contravigilancia, junto con la inteligencia, logística protectora y alerta temprana de manera estructurada, va a volver nuestra profesión más segura, tanto para los protegidos como para los protectores.

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Atentado en Bogotá- El “chofer/ escolta “ no existe!

Una y otra vez a lo largo de los años he repetido que el concepto de “chofer/ escolta” es ahorrativo pero poco eficaz, ya que una persona no puede hacer dos cosas a la vez ni estar en dos lugares al mismo tiempo. Un chofer capacitado puede ser muy efectivo para reducir los riesgos en los traslados, pero no puede cubrir las situaciones de mayor riesgo que estadísticamente representan las costuras. He explicado esto detalladamente en este video:

Esto lo confirma el lamentable atentado que ocurrió el 21 de febrero de este año en Bogotá, Colombia, cuando el empresario Hernán Roberto Franco fue asesinado al llegar a su trabajo en el Parque de la 93, una zona exclusiva de la capital colombiana. En un video de seguridad que circula en las redes sociales, se observa el momento en que el vehículo del empresario llega frente a la puerta de la oficina, él sale del vehículo y entra por la puerta, justo en lo que llamamos la costura. En ese instante, el asesino se acerca, dispara al ejecutivo y huye. En ese momento, el “chofer/escolta” sale con su arma y dispara al asesino en fuga, quien ya había matado a su protegido.

En las redes sociales, muchos colegas criticaron el trabajo del “chofer/escolta” y, por supuesto, la situación en general tuvo varias fallas. Sin embargo, el error fundamental radica en el concepto de que una sola persona puede realizar el trabajo que deberían hacer al menos dos agentes: el chofer se encarga de reducir los riesgos en los traslados y de tener el vehículo en los lugares convenientes operativamente, mientras que el escolta protege las costuras y el resto de los movimientos a pie. Proteger las costuras, estas exposiciones de alto riesgo donde ocurre la mayoría de los ataques, no es nada fácil. Recordemos que varios agentes del Servicio Secreto no pudieron detener a un solo atacante en la costura durante el atentado contra Ronald Reagan. Entonces, ¿qué podemos esperar de un solo “chofer/escolta” a quien se le pide que desafíe las leyes de la física al estar en dos lugares al mismo tiempo, y además se le responsabilice por no lograrlo? El “chofer/escolta” funciona bien mientras no sucede nada, pero cuando ocurren los ataques, las deficiencias se traducen en pérdidas de vidas. Un caso similar ocurrió en México cuando el empresario Martín Rodríguez fue asesinado en enero de 2021 al salir de su gimnasio.

El concepto de “chofer/escolta” ahorra dinero pero genera una falsa sensación de seguridad, algo que el señor Hernán Roberto Franco pagó con su vida. Es hora de tomar en serio la protección ejecutiva, de dejar las improvisaciones y así salvar tanto las vidas de los protegidos como las vidas de los protectores.

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Los restaurantes: el nuevo lugar “favorito” de los sicarios Cinco claves para reducir riesgos en establecimientos públicos

En el año 2020, Aristóteles Sandoval, ex gobernador del Estado de Jalisco, México, fue asesinado en el baño de un bar en Puerto Vallarta. En 2022, Salvador Llamas, ex director de Seapal, fue ejecutado en un restaurante en Guadalajara. En 2023, el mando policial de Zapopan, Jalisco, fue ultimado en una cafetería. En febrero de 2024, dos sicarios acabaron con la vida de un empresario minero en un restaurante en Aguascalientes y unos días después, el abogado Bernardo Aguirre fue ejecutado en el restaurante de un lujoso hotel en Monterrey.

En todos estos casos, los agresores se hicieron pasar por clientes antes de llevar a cabo sus ataques.

En la operatividad cotidiana de la protección ejecutiva tradicional, por razones que no logro explicar, los protectores consideraban a los restaurantes como “lugares sagrados”, es decir, espacios protegidos mágicamente en los cuales ninguna influencia maligna podía penetrar. Se acostumbraba a llevar al ejecutivo al restaurante, determinar su asiento y esperar afuera hasta que saliera, creyendo que dentro no le ocurriría nada. Sin embargo, como sucede con muchas prácticas en la protección ejecutiva tradicional, esto carecía de fundamentos, como demuestran estos lamentables ejemplos.

Podemos observar que el modus operandi de los sicarios es llegar al restaurante, a veces antes y a veces después de la víctima, sentarse en un lugar desde donde puedan tener la vista y la cercanía necesaria con su objetivo, ejecutar la agresión cuando este esté distraído y escapar rápidamente en vehículos que ya los estaban esperando.

Aquí podemos identificar varias fallas en la estructura operativa:

1. Inteligencia: en varios de los casos, no había una conciencia clara sobre el alcance de la amenaza, ni se conocían las intenciones ni las capacidades de las personas y grupos que representaban la amenaza.
2. Contra-inteligencia: en varios casos, los sicarios sabían anticipadamente dónde estaría la víctima, y esta información salió de su círculo cercano.
3. Contravigilancia: en otros casos, particularmente en el del mando policial de Zapopan, los asesinos conocían la rutina de la víctima, lo que demuestra que fue vigilada por los delincuentes durante un tiempo prolongado sin darse cuenta.
4. Conciencia situacional: en el caso reciente del empresario minero, los dos asesinos estaban sentados en el restaurante, en una mesa cercana, con gorras y cubrebocas puestos. No se puede comer con cubrebocas puestos, lo que, junto con las gorras, evidencia que su intención no era comer, sino ocultar su identidad para cometer algún delito, sin que esto llamara la atención de nadie.
5. Logística protectora: lo que es común en todos los casos mencionados es que los restaurantes, bares y cafeterías donde ocurrieron los asesinatos estaban ubicados en avenidas relativamente fluidas en los horarios de los ataques, y eran establecimientos de fácil acceso desde la calle, lo que facilitaba mucho la huida de los criminales. En la planificación de un ataque, tener una huida fácil y rápida es lo más crítico e importante para los criminales, ya que si la huida es complicada, el criminal puede ser abatido, herido o incluso arrestado, lo que podría exponer tanto a los autores materiales como a los intelectuales del asesinato, que es la principal preocupación de cualquier grupo delictivo. Por lo tanto, la elección del restaurante es clave para reducir riesgos. Es importante buscar un lugar donde los criminales durante la huida estén expuestos durante un tiempo prolongado a las acciones de los agentes de seguridad y la policía, así como a las cámaras, y donde las condiciones de tráfico en la hora determinada no sean favorables para la huida. Esto puede incluir plazas comerciales u otros lugares similares, dependiendo de las circunstancias específicas en cada caso que debe ser previamente estudiado. Estos factores reducen significativamente los riesgos, y es de suma importancia que el ejecutivo conozca estos principios. Siendo él o ella quien decide sobre los lugares, es importante que estén informados sobre el impacto que esto tiene en su sistema de protección. Además, el lugar donde el protegido se va a sentar debe ser uno que no esté a la vista ni de paso, y también debe permitir una fácil huida. En este tipo de amenazas, los protectores deben estar estratégicamente ubicados en la mesa o mesas que permitan la observación y, en su caso, la cobertura y evacuación del protegido.

Ya no es suficiente solamente llevar al protegido a comer y esperarlo afuera del establecimiento. Las amenazas han cambiado y también debe cambiar nuestra forma de operar para hacer nuestra profesión cada vez más segura, tanto para los protegidos como para los protectores.

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¿De qué sirve el vehículo escolta?

En una de mis publicaciones recientes, abordé el grave riesgo que implica que el vehículo principal y el vehículo escolta lleguen juntos a la “costura” . Este error, tan grave como frecuente, ha cobrado muchas vidas, siendo el caso más sonado el del empresario mexicano Carlos Bildmart en agosto de 2022. Por esta razón, señalé como una de las soluciones adelantar el vehículo escolta a la “costura” con anticipación, para detectar la emboscada y evitar que el ejecutivo caiga en la trampa. Para obtener más información sobre el tema, pueden ver este video:

En las redes sociales, uno de mis colegas comentó que esto no tiene sentido, ya que “¿quién protegerá al vehículo principal si la escolta se adelanta?” Esta afirmación refleja un sesgo, una falsa creencia que carece de fundamentos. La idea de que el vehículo escolta pegado detrás protege realmente al vehículo principal es errónea.


La protección ejecutiva tradicional ha repetido este concepto como loro- sin entender por qué durante décadas. Sin embargo, en condiciones reales, este concepto se ha mostrado fatal. Entre los años 2022 y 2023, solo en México, fueron asesinados 14 protegidos y 29 escoltas, y en la mayoría de estos ataques se utilizó la estrategia de tener el carro escolta pegado atrás, una estrategia que no ha servido de nada. En el mencionado caso de Bildmart, el empresario fue asesinado junto con cinco escoltas que lo seguían de cerca en el vehículo. Del mismo modo, en octubre de 2023, el comandante de policía Alfredo Alonso López fue asesinado junto con diez escoltas armados con armas largas en un vehículo que iba pegado atrás.


El concepto de vehículo escolta pegado atrás no solo es poco efectivo, sino que también es frecuentemente utilizado por delincuentes para neutralizar a los escoltas mediante la famosa estrategia de “billar”, donde los criminales chocan o hacen chocar el vehículo escolta con el vehículo principal, neutralizando rápidamente a ambos. Esto ocurre especialmente cuando los escoltas no utilizan el cinturón de seguridad, lo cual, lamentablemente, aún ocurre. Esta estrategia es muy común y se documentó por primera vez en Alemania en 1977 durante el secuestro del sindico alemán Hans Martin Schleyer. He descrito muchos otros ejemplos en mi libro “Protección Ejecutiva en el Siglo XXI: La Nueva Doctrina”.

La regla más importante y contraintuitiva de la protección ejecutiva moderna dice: “lo que agrupa no protege”. Podemos pensar que rodear al protegido con agentes y vehículos lo protegerá, pero en realidad sucede lo contrario. Es mucho más fácil emboscar a dos vehículos juntos que a aquellos que se mueven a distancias coordinadas, planeadas y con un propósito operativo específico. Este es el gran error del concepto de protección cercana, ya que al colocar a los protectores cerca, los estamos forzando a actuar en el último momento cuando, por lo general, todo está perdido. Por supuesto, no quiero decir que el vehículo que va detrás es totalmente inútil, ya que hay casos en los que ha dado resultados. Sin embargo, su efectividad es estadísticamente muy baja y no justifica todas las desventajas y riesgos que conlleva.

Es importante recordar que, según los estudios, la efectividad de todas las medidas reactivas es de solo el 3.7%, lo cual es totalmente ineficaz.

Es fundamental que el vehículo escolta se utilice de manera preventiva en lugar de reactiva. Las posiciones que adopte el vehículo escolta dependerán del estudio de la ruta en cada desplazamiento. En algunas circunstancias, estará detrás, en otras adelantado, o paralelo, pero todo estará basado en un análisis que justifique su posición en cualquier momento, y no simplemente pegado detrás del vehículo principal sin una razón clara. Al estudiar la ruta, nos damos cuenta de que los delincuentes no pueden tender una emboscada en cualquier punto de la ruta, sino solo en lugares específicos. Por eso, optamos por enviarel vehículo protector a esos puntos con anticipación para detectar la emboscada y evitar caer en la trampa. De todas formas, tenerlo atrás no proporciona mucha protección.

Entonces, a la pregunta de quién protege al vehículo principal cuando adelantamos la escolta a la “costura” , la respuesta es nuestro estudio de riesgo adecuado. Dejamos el vehículo principal “desprotegido” en un área donde no es posible o probable que se produzca una emboscada, para enviarlo a revisar la zona de alto riesgo de emboscada con anticipación, de manera preventiva. El vehículo principal está protegido por el hecho de que en ese lugar y momento no hay nadie que lo ataque, y esto es el resultado de nuestro estudio y planificación.

Como pueden ver, la protección ejecutiva moderna se basa en el análisis y el pensamiento crítico y estructurado, no en acciones de fuerza bruta y reacción que solo pueden dar resultados si los atacantes son más o menos ineptos, lo cual, lamentablemente, ocurre cada vez menos en América Latina.

Es urgente cambiar la forma de entender y practicar la protección ejecutiva para hacerla más segura tanto para los protegidos como para los protectores.

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Asaltan y le quitan las armas a los escoltas del hijo de la Presidenta de Perú

El lunes 8 de enero, alrededor de las 22:30, en la ciudad de Lima, Perú, tres delincuentes asaltaron a dos policías que trabajaban como escoltas del hijo de la presidenta peruana, Dina Boluarte, mientras resguardaban su vivienda.

Según el ministro del Interior de Perú, Víctor Torres, los dos policías “se encontraban semidormidos” en el vehículo estacionado afuera de la vivienda del hijo de Boluarte.

 

Varios videos de las cámaras de seguridad difundidos por medios locales muestran que el automóvil de los escoltas estaba estacionado cuando otro vehículo se detuvo a su lado. Una persona aparentemente armada descendió del coche y asaltó a los escoltas, despojándolos de sus armas reglamentarias, así como de sus celulares, un reloj, documentos y tarjetas personales. Posteriormente, los asaltantes huyeron en dirección desconocida.

No hace falta ser experto en Protección Ejecutiva para darse cuenta de los graves errores cometidos por los protectores en este caso. La regla más básica de la seguridad personal es no permanecer sentado en un vehículo estacionado, y mucho menos estando dormido. Una gran cantidad de robos y asaltos ocurren a personas que se encuentran en esta posición, lo que la convierte estadísticamente en una de las más peligrosas en todo el mundo. No solo los escoltas carecían de las técnicas de protección ejecutiva, sino que también carecían de los conocimientos más básicos de seguridad personal.

Por supuesto, este ataque no fue una casualidad. Los delincuentes observaron a los escoltas durante varios días o tal vez meses antes del asalto sin que ellos se dieran cuenta, analizaron sus comportamientos, hábitos y seguramente se dieron cuenta de que tenían la tendencia a estar “semidormidos” al resguardar al hijo de la presidenta.

Uno de los errores frecuentes y graves de los protectores es reunirse y conversar una vez que han dejado al ejecutivo en su destino, ignorando por completo sus tareas esenciales. Durante el tiempo de espera, los protectores deben establecer puntos de observación con la debida separación entre ellos, según las circunstancias operativas, realizando la identificación de posibles amenazas, disuadiendo, tratando de detectar la vigilancia hostil, etc. Estar juntos y conversando aumenta exponencialmente los riesgos, pero estar dormidos en un vehículo es la mayor falta de profesionalismo.

Lamentablemente, este no es el primer caso de este tipo. El 6 de agosto, las armas de los escoltas del presidente de Guatemala también fueron robadas, y ha habido varios casos en distintos países de América Latina donde asaltaron e incluso mataron a los escoltas para quitarles las armas. Esto es solo una de las varias formas en las que el uso de armas de fuego puede aumentar los riesgos en lugar de reducirlos en la Protección Ejecutiva.

En este caso en particular, es importante destacar que los protectores eran policías asignados a tareas de Protección Ejecutiva, lo cual es un error tan grave como frecuente. Hemos visto los lamentables resultados de estos esquemas en el asesinato de Fernando Villavicencio en Ecuador, por mencionar solo un ejemplo. Existe una falacia muy extendida de que la Protección Ejecutiva puede ser practicada por cualquier policía o militar. Esta falacia está cobrando muchas vidas. La protección ejecutiva es una profesión sui generis que tiene su propia metodología y doctrina especializada con habilidades y conocimientos específicos. Aceptar esta realidad y formar a los protectores de acuerdo a ella hará que nuestra profesión sea mucho más valorada y, lo más importante, mucho más segura.

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Incidente con la caravana de Biden: ¿Casualidad o una puesta a punto?

En la noche del domingo 17 de diciembre, mientras el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la primera dama abandonaban un evento con personal de campaña en Wilgminton, Delaware, un vehículo impactó contra una camioneta que formaba parte del convoy presidencial, utilizado para bloquear una calle durante el evento.

El incidente ocurrió justo cuando el mandatario salía de su sede de campaña, a una distancia de 40 metros, mientras caminaba en una “costura”. Tanto el presidente como los agentes del Servicio Secreto se detuvieron sorprendidos al escuchar el choque, dirigiendo su atención hacia el ruido durante casi 4 segundos, hasta que “despertaron” y evacuaron al presidente en su vehículo blindado.

Algunos usuarios en redes sociales trataron de justificar el comportamiento de los agentes; sin embargo, no se puede defender lo indefendible. Las “costuras”, es decir, las exposiciones al ambiente de mayor riesgo que se generan al caminar desde o hacia un vehículo, son escenarios donde han ocurrido la mayoría de los ataques a prominentes figuras públicas, incluyendo presidentes de Estados Unidos. No hay ninguna razón para que estas exposiciones no sean superadas lo más rápidamente posible en condiciones normales y, aún más, si sucede algo extraordinario en esos momentos, como fue el caso aquella noche. Puede ser entendible que un agente se quede observando para evaluar la amenaza, pero el protegido no tiene nada que hacer parado y expuesto en una “costura”, sino que debe ser evacuado inmediatamente.

En lugar de eso, tanto el presidente como los agentes se quedaron distraídos, como curiosos observadores, prolongando su exposición en la situación estadísticamente más peligrosa para el protegido. Los agentes del Servicio Secreto tardaron casi cuatro segundos en “despertar” y evacuar al mandatario en su vehículo blindado.

Explicamos más sobre las “costuras” en este video:

Sin embargo, en esta situación hay algo aún más preocupante. Poco tiempo antes del atentado contra el primer ministro serbio Zoran Djindjic en 2003, un automovilista estrelló su vehículo contra el convoy del mandatario serbio. En ese momento, todo parecía un incidente totalmente benigno; sin embargo, a la postre, resultó que este incidente era una “puesta a punto”, una prueba de reacción que los criminales hicieron para medir la respuesta del equipo de seguridad de la víctima, que fue ejecutada poco tiempo después.

Puedes obtener más información sobre las “puestas a punto” en este video:

La Casa Blanca informó que, en este caso, se trataba de un chofer alcoholizado y que era un incidente casual. Esperemos que así sea, aunque también sabemos que en la protección de un presidente nada puede ser tomado a la ligera, y los especialistas del Servicio Secreto son conscientes de ello. Sin duda, hay muchas lecciones que se pueden aprender de este incidente. Todos los que realizamos trabajo operativo sabemos que cometemos errores en nuestras misiones. Los agentes del Servicio Secreto, a pesar del mito que los envuelve, son seres humanos como todos nosotros, con aciertos y también con oportunidades de mejora. Los errores ocurren en los operativos, por lo que es importante extraer lecciones y mejorar los procedimientos para minimizar los daños que puedan ocasionar.

Esperemos que este incidente sea solo un caso aislado; sin embargo, si se tratara de una “puesta a punto”, estoy seguro de que los agentes obtendrán valiosos aprendizajes que los harán más efectivos en el futuro.

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¿Por qué los protectores no reaccionan como están entrenados en situaciones reales?

Artículo escrito por
Ivan Ivanovich y Dr. Cecilio Andrade.

Durante décadas, los entrenamientos que han definido la protección ejecutiva son el uso de armas de fuego y técnicas de combate cuerpo a cuerpo. Los anuncios de los cursos están repletos de practicantes disparando con todo tipo de armas y practicando diversas técnicas marciales, desde krav magá hasta jujitsu brasileño. Estos entrenamientos básicos son obligatorios para todos los protectores, desde los empleados de pequeñas empresas de seguridad hasta los miembros de renombradas instituciones de protección como el Servicio Secreto de Estados Unidos, la Seguridad Israelí, la Británica, la Japonesa, por mencionar algunas.

Pero, ¿qué sucede con todos estos destacados protectores cuando se enfrentan a un ataque sorpresivo a corta distancia en situaciones reales, como eventos públicos u otro tipo exposiciones? Se podría suponer que estos agentes altamente entrenados sacarían sus armas y realizarían disparos efectivos, o utilizarían alguna de las técnicas de krav magá o aikido para someter a los agresores. Sin embargo, esto no ocurre en situaciones reales.

Hemos analizado 132 casos de ataques contra prominentes figuras públicas en los últimos 123 años en 60 países, y para nuestra sorpresa, nos dimos cuenta de que en los casos en los que se produjo un ataque sorpresivo a corta distancia ninguno de los protectores analizados, incluidos los más afamados miembros del Servicio Secreto estadounidense o la Seguridad Israelí, no lograron sacar sus armas para defender a los protegidos ni utilizaron ninguna de las sofisticadas técnicas de artes marciales que les habían sido enseñadas. Todos ellos hicieron una sola cosa: se lanzaron contra el atacante armado, incluso cuando este estaba disparando a su protegido (o incluso después de haberlo matado), y lo derribaron al suelo al estilo del fútbol americano, sin utilizar ninguna técnica en particular. Esto ocurrió en Rusia en 1918, en Japón en 2023, en Italia en 1926, en Alemania en 1990, en Estados Unidos en 1933, en Israel en 1995, en Sudáfrica en 1960 y en Francia en 2002, por mencionar solo algunos ejemplos que demuestran que, sin importar su nacionalidad, la distancia en el tiempo, el país, el continente, el tipo de entrenamiento, el tipo de armamento, las condiciones operativas, la edad, etc., todos llevaron a cabo la misma acción, totalmente opuesta a lo que se les había enseñado.

Es relevante mencionar que, a pesar del gran peligro que esto representaba y de lo expuestos que estaban, ninguno de los protectores resultó herido ni muerto al ejecutar esta acción, y siempre tuvieron éxito en someter al agresor, aunque en muchos casos el agresor ya había asesinado al protegido, como en el caso del Primer Ministro de Israel Yitzah Rabin en 1995 y el ex Primer Ministro de Japón Shinzo Abe en 2022.

Por qué se produce este fenómeno?Simplificando, podemos decir que existen dos tipos de reacciones: las reacciones aprendidas y las reacciones instintivas. Las reacciones aprendidas son aquellas que los protectores adquieren a través de la práctica y la repetición. Son las reacciones de sacar el arma y disparar, bloquear y golpear, o realizar una llave o técnica de control, entre otras. Las reacciones instintivas son aquellas que nos llegan desde los albores de la humanidad, donde actúa el sistema más primitivo del cerebro humano que se enfoca principalmente en activar nuestros brazos y manos para ponerlos entre la amenaza y el resto de nuestro cuerpo con el fin de protegerlo (claro que existen muchas otras reacciones instintivas, pero destacamos esta para los finesde este breve artículo divulgativo).

Lo que resulta evidente es que, en ataques tan rápidos y a distancias tan cortas, el sistema más primitivo toma el control, bloquea todas las demás reacciones aprendidas y activa las reacciones más primitivas para eliminar la amenaza. Sin tiempo para pensar, analizar o siquiera evaluar el peligro, el protector se lanza contra el atacante con el instinto de un depredador, de la misma manera en que un león se abalanza sobre una gacela, la derriba en el suelo y la domina. El estudio demuestra que, por mucho que se entrene en estas situaciones específicas, todo el entrenamiento será bloqueado y se impondrá la reacción más primitiva.

Es importante adaptar los entrenamientos de los agentes de protección ejecutiva para tener en cuenta estas reacciones primitivas y evolutivas. No podemos controlar estos impulsos, pero podemos gestionarlos y redirigirlos hacia respuestas más efectivas. Es necesario buscar formas de entrenamiento que nos permitan dirigir estos impulsos instintivos hacia acciones más adecuadas en situaciones reales de protección ejecutiva. Lograr resultados en estos entrenamientos es sin duda difícil, pero no imposible.

Tenemos que basar tanto nuestra nuestra operatividad como nuestro entrenamiento en estudios y experiencias reales, para así abandonar las fantasías de las películas que tanto daño han causado, y crear una capacitación y operación real y efectiva que haga de esta profesión más efectiva y segura tanto para los protegidos como para los protectores.

NOTA IMPORTANTE:

Estas reacciones se presentan en condiciones operativas específicas arriba descritas. En otras situaciones y circunstancias las reacciones aprendidas son efectivas y necesarias.

Este artículo está hecho en colaboración con Dr. Cecilio Andrade, reconocido experto internacional de seguridad y protección ejecutiva de origen español

https://cecilioandrade.blogspot.com/

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