Asesinato de Lidia Villalba: cinco errores fatales

La golfista y excandidata a diputada federal por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en San Luis Potosí, Lidia Villalba de Heinz, fue asesinada el pasado jueves 17 de marzo en el municipio de Ojuelos, en el límite de los estados entre Jalisco y Zacatecas, mientras viajaba de noche con sus escoltas desde Aguascalientes a San Luis Potosí. Su camioneta de lujo no se detuvo ante un retén de agentes de investigación de Jalisco (ya que los confundieron con delincuentes), lo que provocó una persecución y luego una balacera entre las autoridades y sus escoltas, en donde la empresaria perdió la vida, mientras que otras cuatro personas resultaron lesionadas.

En un inicio, se manejó la versión de que la golfista contaba con un carro escolta, pero todo indica que el agente de protección viajaba con ella dentro del mismo vehículo, el cual no estaba blindado.

En este lamentable caso se cometieron por lo menos cinco errores que provocaron el fatal desenlace:

  1. Inteligencia. No se requiere ser experto para saber que esta carretera atraviesa una zona de operación de los carteles de droga. Siendo peligrosa inclusive de día, de noche el riesgo se torna extremo. Este viaje a media noche debió ser evitado a toda costa.
  1. Elección del vehículo. Un vehículo de lujo con estas características fácilmente puede confundirse con los que usan los grupos de la delincuencia organizada y convertirse en objetivo tanto de los cárteles como de las autoridades, particularmente a estas horas de la noche, lo que efectivamente ocurrió. Para este traslado se requería de una unidad mucho más discreta.
  1. Falta de alerta temprana. Al operar en estas zonas, generalmente se utiliza un vehículo discreto que viaja varios minutos adelante del vehículo principal, el cual debe reportar oportunamente cualquier condición insegura del viaje y verificar la presencia de retenes para alertar al vehículo principal, evitando así que se caiga en una trampa.
  1. Agente armado en un vehículo sin blindar. Hemos dicho muchas veces que las armas en los vehículos sin blindar elevan los riesgos en lugar de reducirlos, lo que en este caso resultó evidente.
  1. Apostar por la protección de cerca. En este caso, como en muchos otros, se consideró que personal armado es suficiente para brindar seguridad, así que se apostó por la balacera como el fundamento de protección sin tomar en cuenta que la balacera aumenta los riesgos en lugar de reducirlos. Intentar proteger a alguien de cerca implica sortear los riesgos junto al protegido, lo que significa exponerlo y no protegerlo. Este es solamente un lamentable caso más que demuestra lo demencial de estos conceptos operativos.

Solamente una buena planeación, una logística y la protección anticipada pueden hacer esta profesión más segura tanto para los protegidos como para los protectores

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Ivan Ivanovich
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